66 Años formando Técnicos Mineros para el Mundo

“Escuela de Minería” o el Instituto Provincial de Educación Técnica (Ipet) 265, una de las cinco instituciones de la provincia de Córdoba con esta especialidad. Y la más antigua de todas: este años cumplimos 64 años, formando Técnico Mineros para el mundo.
El colegio es la puerta de entrada a nuestra localidad, pegada a Anisacate, a 25 Km de Alta Gracia y a unos 70 kilómetros de la ciudad de Córdoba, en el departamento Santa María.
Parece un pueblo dentro del pueblo. Tenemos biblioteca, sala multimedia, gabinete psicopedagógico, aulas, residencia estudiantil, comedor, cocina y salón de usos múltiples, gimnasio, tableros de dibujo, metegol, mesas de ping pong y talleres con equipamiento de última generación.
Tenemos una mina propia, a siete kilómetros del colegio. Es “La Boreal”, como llamamos a la mina-escuela que no está explotada comercialmente. Allí los alumnos aprenden en terreno y paso a paso la explotación de minerales.
La radio es uno de los proyectos que la escuela suma para aprender de otra manera. Mientras la frecuencia suena en el colegio y en el resto del pueblo. Tenemos 270 alumnos que viene de nuestra localidad, de Villa San Isidro, de Alta Gracia, de San Agustín, de Anisacate, de Santa Ana, de Los Molinos, y de Córdoba.
Los alumnos conviven y aprenden a amar y entender la minería como un recurso asociado al cuidado del ambiente. “Muchos están aquí porque sus papás han sido alumnos; otros, porque un vecino le contó o porque nuestro título tiene una buena salida laboral.
El taller de minería funciona en un salón bien equipado. Hay muestras de rocas, y toda clase de herramientas. “Esta especialidad es particular; les tiene que gustar el trabajo en el campo, lejos de lugares convencionales y convivir con la naturaleza.
La mayoría de los chicos consigue empleo al momento de egresar en pozos petroleros, empresas o yacimientos, muchos en la Patagonia, y otros lugares de la Argentina, he inclusive en el exterior. Algunos cursan estudios superiores, pero la mayoría decide trabajar.
La Escuela de Minería tuvo sus vaivenes a lo largo de la historia y es una de las tres en la provincia que sostuvieron los talleres (mediante un recurso de amparo) cuando las escuelas técnicas se cerraron en los años ’90. Pero aún así perdieron a sus maestros de enseñanza técnica, que después costó restituir.
De alguna manera, la escuela está relacionada al ambiente y a las posibilidades que da la tierra. Cuando se creó, se requerían perforistas para los pozos petroleros en distintas provincias. Y la “escuela de minería” aparecía como una posibilidad para formar técnicos.
La escuela es de doble jornada. Aulas por la mañana y por la tarde, talleres de ajuste, hojalatería, tornería, carpintería, electricidad y minería (Ciclo Básico). Son obligatorios, y rotativos, para todos los estudiantes. Las prácticas de la especialidad (Ciclo Orientado) se realizan en fábricas, canteras y minas. Pero, fundamentalmente, en “La Boreal”.
El trabajo es complejo. Tenemos que realizar todas las etapas de un desarrollo minero: la iniciación, la preparación del terreno, la apertura de la zona, de la mina”.
Se realizan tareas de exploración, de observación del yacimiento y cuál es la veta, se hacen mediciones, se evalúa el sistema de explotación y adónde se colocará el material estéril. Se llevan equipos de la escuela, compresores y martillos neumáticos para hacer prácticas de perforación.
Los chicos aprenden a manejar los equipos pero no manipulan explosivos.
Participar de la experiencia, es como un premio que los estudiantes esperan, con ansiedad, a partir de cuarto año.
“Creo que no hay otras experiencias similares. Tenemos la posibilidad de tener una mina cerca, inactiva. Todo el proceso que podamos, lo vamos a hacer hasta llegar a un concentrado”.
 “Los chicos aplican lo que han visto en las distintas materias; aprendiendo diferentes soportes teóricos para poder hacer algo práctico. Con la mina-escuela se afianza lo que van aprendiendo”